El amoníaco, una sustancia corrosiva, es muy poderoso y puede ser peligroso si se usa inapropiadamente. Cuando el amoníaco está expuesto a la lejía, se genera gas cloramina. Este gas puede causar náuseas, dolor de pecho, dificultades respiratorias y neumonía. A pesar de que los limpiadores de vidrio basados en amoníaco no son tan potentes como el amoníaco concentrado, no es recomendable usar el producto junto con la lejía a base de cloro.
Los huéspedes califican su sucursal por la limpieza y el olor de las alfombras. Ese es el motivo por el cual la limpieza diaria es la parte más importante de cualquier programa de cuidado de alfombras. Los felpudos adecuados son la primera línea de defensa y la mejor forma de evitar que la suciedad llegue a su alfombra. El aspirado frecuente y la pronta eliminación de manchas evita que las fibras se dañen y adquieran mal olor y manchas desagradables.
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